Autor: Staff
Otro remake portugués
Corazón de Oro es la versión mexicana de la
telenovela portuguesa Coração d'Ouro (2015). La nueva producción corre
a cargo de Pedro Ortiz de Pinedo, quien anteriormente ocupó el mismo
horario de las 6:30 de Las Estrellas con Amor Amargo. El productor
formó un equipo de escritores distinto al de todas sus novelas anteriores
integrado por Luis Mariani (L.I.K.E. La Leyenda), Mariana
Palos (L.I.K.E. La Leyenda), Gloria Bautista (Tanto Amor)
y Adrián Mazoy (Entre Correr y Vivir).
Los protagonistas son Mayrín Villanueva y Gabriel
Soto. La antagonista principal es Gala Montes.
En la primera semana vimos que Luz Rueda López (Mayrín
Villanueva) es una viuda que vive con su hija Catalina (Gala Montes)
en una unidad habitacional humilde donde también tiene un puesto de tacos.
Catalina, becada en una universidad de élite, finge ser millonaria ante sus
compañeros y no tiene reparo en gastar hasta el último centavo de su madre para
sostener las apariencias, al grado de dejar de pagar la renta y poner a ambas
en peligro de desalojo. Entonces reaparece Antonio Arango-Nova (Sergio
Kleiner), el antiguo patrón al que Luz no ha visto en más de veinte años —y
que en su momento la despidió acusada de robar un collar— con una oferta de
trabajo. Luz la rechaza pero Catalina, que ya vio la oportunidad, se encarga de
que terminen viviendo en la finca de los Arango-Nova. Una vez adentro, el ama
de llaves Tita (Cynthia Klitbo) les tiende una trampa para sacarlas. En
paralelo, Luz se reencuentra con el abogado Miguel Ángel (Gabriel Soto),
hijo invidente de Antonio, y la llama de un amor del pasado empieza a
encenderse. Para rematar la semana, Eugenio (Diego Olivera), figura
incómoda del pasado de Luz, irrumpe en la fiesta de cumpleaños de Antonio reabriendo
las heridas de la protagonista.
Un inicio funcional y sin aspavientos
Quien esperaba decepción como Amor Amargo puede
respirar tranquilo: Corazón de Oro arrancó en un nivel más estable. La
historia tiene una estructura clara, los conflictos se presentan de manera
ordenada y la ambientación en los viñedos de Querétaro le da a la producción
una buena imagen. No estamos ante una obra maestra, pero tampoco ante el caos
narrativo que fue el comienzo de Amor Amargo con sus coincidencias
inverosímiles y su dirección de escena fuera de control. Esta vez Ortiz de
Pinedo entregó un producto más digno.
La pareja protagonista jala
El punto más sólido de la semana es el elenco central. Mayrín
Villanueva no necesita presentación y aquí lo confirma: después de
interpretar a la distinguida esposa de un candidato presidencial en Juegos
de Amor y Poder, ahora está detrás de un puesto de tacos con la misma
convicción. Aunque molesta su obstinación, su Luz es creíble y consistente. Gabriel
Soto entrega a un Miguel Ángel con capas: un hombre que no se victimiza por
su ceguera y que tiene que lidiar con el regreso de la mujer que nunca olvidó.
La química entre los dos funciona desde los primeros encuentros, lo cual es más
de lo que muchas parejas de telenovela logran en semanas.
El problema más visible de estos primeros capítulos es el registro de Gala Montes. Su Catalina opera en un solo tono: niña mimada que grita, manipula y exagera cada reacción como si la pantalla le quedara chica. Una antagonista efectiva convence, no agota. Por ahora, Gala está actuando para el clip de TikTok, no para la telenovela.
La dirección de escena es funcional pero tibia. No comete
los errores garrafales de Amor Amargo, pero tampoco construye momentos
de tensión real. Los cinco finales de capítulo de la semana son el ejemplo más
claro: ninguno obliga a volver al día siguiente. En una telenovela de 80
capítulos, eso es un lujo que no se puede dar. Y en el departamento de
vestuario, alguien tomó decisiones cuestionables con las caracterizaciones de Andrea
Torre y Diego Olivera, que lucen como parodia de villanos de
película de Tim Burton.
El veredicto inicial
Corazón de Oro no es una revelación, pero es un
comienzo decente. Tiene los ingredientes básicos en su lugar: historia
funcional, pareja protagónica con química y un elenco de soporte sólido. Lo que
le falta es el detalle que convierte una telenovela correcta en una imperdible.
La dirección necesita apretar el paso, Gala Montes necesita bajar dos
tonos y el equipo de vestuario necesita una reunión urgente.
Lo bueno
- Buen
elenco en general
- Química
entre los protagonistas
- Historia
con estructura sólida
- Ambientación
en Querétaro
- Mejor
arranque que Amor Amargo
Lo malo
- Gala
Montes sobreactuando
- Dirección
de escena tibia
- Vestuario
de Andrea Torre y Diego Olivera
- Finales
de capítulo sin emoción
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