Autor: Staff
Súbete a mi motocross
Tan Cerca de Ti, Nace el Amor es la nueva producción
de Ignacio Sada para el horario de las 8:30 de Las Estrellas.
Está basada en la telenovela argentina Somos Familia, estrenada en 2014 y
creada por Enrique Estévanez. La adaptación mexicana corre a cargo de Juan
Carlos Alcalá (A.Mar), Rosa Salazar (A.Mar), Alejandra
Díaz (A.Mar)y Mitzi Elizalde (Mi Fortuna es Amarte).
Los protagonistas son Oka Giner y David Zepeda
-repitiendo protagónico con Sada- y
la antagonista es Irina Baeva. La historia original narra el
encuentro de dos almas marcadas por la pérdida y la maternidad frustrada que
terminan haciéndose cargo de un grupo de jóvencitos huérfanos.
En el capítulo 1 vimos que Verónica Arellano (Oka Giner)
es una periodista que, siendo adolescente, fue obligada por su padre Aurelio (Alexis
Ayala) a dar a su hija recién nacida en adopción. Años después, su búsqueda
la lleva hasta la familia Miranda, donde su hija creció feliz con tres
hermanastros. Joaquín Navarro (David Zepeda) es socio de Luis Miranda (Mane de la Parra) en una
escudería de motocross y padrino de sus hijos. Verónica está decidida a
convencer a los Miranda de que la dejen convivir con su hija pero ellos salen
de viaje intempestivamente.
Presentaciones sin gancho
El arranque de Tan Cerca de Ti, Nace el Amor cumplió
con todos los trámites de rigor: presentar la tragedia de Verónica; a la
familia Miranda con su escudería como telón de fondo; al villano corporativo
que quiere hundir a Joaquín y los primeros brotes del conflicto doméstico entre
los hijos adolescentes de la casa. Todo muy ordenado. Todo muy previsible.
Nadie se va a llevar un susto.
Las presentaciones no están mal planteadas en el papel, pero
el primer episodio no termina de explotar nada. El cierre llega sin que haya
ocurrido algo que justifique el regreso al día siguiente.
Un reparto muy poblado
El elenco de Tan Cerca de Ti es numeroso desde el
arranque, tanto que el primer capítulo apenas alcanza para asomarse a cada
personaje.
Oka Giner lleva el peso protagónico con solvencia,
pero hay una distancia evidente entre su presencia en pantalla y la que tuvo Ana
María Orozco en el papel equivalente de la versión original. Orozco
traía una madurez áspera y muy específica que hacía creíble a la protagonista
desde el primer minuto. Giner, con su energía naturalmente juvenil,
todavía no ha encontrado el registro de una mujer que carga décadas de culpa y
búsqueda. No es una crítica a su talento; es un desajuste de casting que los
directores de escena tendrán que trabajar.
Irina Baeva aparece de nuevo en el rol que el género
le ha asignado por decreto: la antagonista ambiciosa e insatisfecha. Lo hace
bien, porque ya conoce el territorio, pero sería valioso verla en algo que la
sorprenda a ella misma.
David Zepeda construye a Joaquín con la solidez de
sus años en el género. Cómodo, carismático, sin estridencias.
En el primer capítulo también vimos a Pierre Angelo
como el jefe de Verónica en la redacción; a Leticia Perdigón como el ama
de llaves de los Miranda; a Ariana Saavedra como la hija que Verónica
quiere recuperar y Jaime Maqueo como el mayor de los hijos de la familia
Miranda; a Yolanda Ventura como la tía que ha sido el refugio de
Verónica; a Francisco Rubio que interpreta al sacerdote tío de la
protagonista; a Lizy Martínez y Alfredo Gatica como la hermana de
Verónica y su esposo; a Alexis Ayala como el amargado padre que marcó el
destino de Verónica; a Andrés Vázquez y André Graham como los
corredores estrella de la escudería; y a Alejandro Ávila como el villano
con la misión de destruir a Joaquín. Como participación especial, Daniela
Cordero y Mane de la Parra aparecen como los padres de la familia
Miranda. Si todos estos personajes -más los niños y agregados- terminan siendo
necesarios para la historia, bien. Si no, será un primer tercio muy
accidentado.
Una producción que cumple, con reservas
La producción de Nacho Sada luce digna y moderna. La
ambientación en el mundo del motocross y las escuderías aporta un contexto
visual diferente al que el horario estelar suele ofrecer, y el equipo de
dirección de cámara, edición y postproducción saca provecho de ese entorno. La
musicalización tiene un corte juvenil que encaja con el tono aspiracional de la
historia.
El tema central, interpretado por María León, tiene
personalidad suficiente para asociarse con la telenovela.
Lo que no convence es la dirección de escena. Hay momentos en que los actores recitan sus parlamentos sin que nadie parezca haberles pedido algo más que aprenderse el texto. Es una tibieza que en un reparto tan numeroso puede volverse costosa si no se corrige pronto.
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