Guardián de Mi Vida. Crítica de la semana de estreno

 

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Autor: Staff

Guardando la espalda de la empresa

Juan Osorio entrega con Guardián de Mi Vida la tercera versión mexicana del original argentino Amor en Custodia, esta vez adaptado por Pablo Ferrrer García-Travesí, Santiago Pineda, Hugo Moreno y Claudia Vázquez, su equipo literario de confianza.

Los protagonistas son Silvia Navarro y Daniel Arenas como la pareja madura, y Paulina Goto y Diego Klein como la pareja juvenil. Los antagónicos principales son Kimberly Dos Ramos, Alejandra Ambrosi y Sergio Sendel.

En la primera semana de Guardián de Mi Vida, el aguamielero Franco Gallardo (Daniel Arenas) rescata a la millonaria Sofía Peralta-Avitia (Silvia Navarro) de un intento de secuestro y, tras ser recibir su oferta de trabajo, acepta convertirse en su guardaespaldas. Sofía sufre otro intento de secuestro y Franco la vuelve a salvar. Quien está detrás de los ataques a Sofía es nada más y nada menos que Grecia (Kimberly Dos Ramos), una modelo que al mismo tiempo seduce a Gonzalo (Sergio Sendel), el esposo de Sofía. En el ámbito juvenil, Bárbara (Paulina Goto), la hija de Sofía y Gonzalo, tiene encuentros y desencuentros con su guardaespaldas Salvador (Diego Klein), y ella se resiste a la atracción que comienza a sentir por él. Al final de la semana, Sofía descubre una camisa de Gonzalo impregnada del perfume de Grecia y lo confronta.

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Copia fiel

Lo que los primeros cinco episodios confirmaron es lo que la primera impresión ya anticipaba: esta adaptación no tiene intención de desviarse del mapa trazado por sus antecesoras. La historia avanza por los mismos cauces reconocibles — el matrimonio roto, el guardaespaldas noble, el choque de clases que se convierte en amor— con una fidelidad al esquema original que a estas alturas resulta más una apuesta segura que una virtud narrativa.

Aramís, Bolero, Andrómeda y el resto del directorio

Si la historia no ofrece novedad, al menos le sacaron jugo a los nombres y apellidos con inventiva. Los libretos de esta semana presentaron un catálogo de personajes que merece registro propio: Aramís, Rex, Andrómeda, Cariño, Bolero y Diamanto conviven en el mismo universo sin que nadie en pantalla levante la ceja. En una telenovela de este corte, los nombres y apellidos son también una forma de señalar el rango dramático de cada personaje, y el equipo de adaptación se sirvió con la cuchara grande. No hay nada que reprocharle a la audacia nominal, pero cuando la villana se apellida Diamanto y su cómplice Bolero, la amenaza tiene que trabajar el doble para que el espectador se la tome en serio.

Lo que sí funciona sin necesidad de esfuerzo adicional es la mecánica emocional del triángulo central. Desde el primer capítulo, la relación entre Sofía y Gonzalo está planteada con tanta contundencia que el espectador quiere el divorcio antes de que termine el episodio inaugural. Sendel es un profesional del personaje despreciable, y lo que entrega en estos cinco capítulos no da margen para la ambigüedad: Gonzalo no tiene un solo rasgo que invite a la comprensión. Eso convierte la llegada de Franco en una necesidad emocional inmediata para el espectador, lo cual es exactamente lo que la historia necesita que ocurra, aunque el mecanismo lleve veinte años siendo el mismo.

Los que avanzan y los que retroceden

La química entre los cuatro protagonistas es el activo más sólido de la semana. Navarro y Arenas construyen la tensión de sus escenas compartidas con naturalidad; Goto y Klein tienen la frescura que la pareja juvenil exige y lo hacen sin caer en la afectación que ese tipo de personajes suele acumular. Que las dos parejas funcionen simultáneamente es un logro que no siempre se da en telenovelas con esta estructura, y aquí está ocurriendo desde el arranque.

La revelación de la semana es Alejandra Ambrosi. La actriz lleva años en el sistema de Televisa con participaciones que no han terminado de hacerle justicia, y en Guardián de Mi Vida finalmente tiene un personaje del que la gente habla al día siguiente. Su presencia en la historia de Franco le da al personaje de él una textura emocional que los libretos de esta semana aprovecharon bien. Ya era hora.

Andrea Noli también tiene aquí una oportunidad de lucirse en pantalla que en otras producciones no le habían dado, y los primeros cinco capítulos insinúan que los libretos van a utilizarla de verdad. Hay que seguirle la pista.

El panorama no es parejo para todo el reparto. Roberta Damián avanza en su trayectoria con un personaje que le permite mostrar registros que no habíamos visto en ella en la misma escala. Natalia Madera, en cambio, llega a esta producción en un rol que representa un paso atrás respecto a lo que la actriz ha demostrado tener: el personaje le queda chico y no parece que eso vaya a cambiar.

Y luego están Grecia y Bolero. La pareja antagónica que Kimberly Dos Ramos y Rodolfo Salas componen en esta primera semana tiene un problema de temperatura: están tan fríos juntos que la química maligna que un buen dúo villano requiere simplemente no aparece. Cada escena que comparten parece un trámite burocrático del mal. Son, en este momento, los Boris y Natasha (de Bullwinkle) de la producción: funcionan como señal de que hay una amenaza en el horizonte, pero no generan la tensión que esa amenaza debería producir. Habrá que ver si los libretos les dan el detonador que necesitan.

La firma visual de Osorio

Juan Osorio se mantiene hoy en día como uno de los productores que mejor cuidan la imagen de sus telenovelas en el sistema de TelevisaUnivision, y Guardián de Mi Vida lo confirma. Las locaciones tienen escala, la fotografía tiene criterio y la puesta en escena de los ambientes de la familia Balmori-Peralta transmite el tipo de opulencia que la historia necesita para que el contraste con el mundo de Franco tenga peso dramático. En el horario de las 9:30, donde la competencia visual no siempre es pareja, la producción de Osorio sobresale.

Lo bueno

  • · La química entre Silvia Navarro y Daniel Arenas, y entre Paulina Goto y Diego Klein.
  • · Alejandra Ambrosi, por fin con un personaje que le hace justicia en Televisa.
  • · Andrea Noli con espacio real para lucirse.
  • · La calidad visual de la producción, entre las más altas del horario.

Lo malo

  • · Una historia que, en cinco capítulos, no ha mostrado ninguna intención de diferenciarse de sus versiones anteriores.
  • · El catálogo de nombres inverosímiles que los libretos imponen a los personajes sin que nadie en el universo de la telenovela parezca encontrarlo inusual.
  • · Grecia y Bolero como pareja antagónica: la frialdad entre ambos le resta peligro real a la amenaza que representan.
  • · Una telenovela que invita emocionalmente a aplaudir el divorcio desde el capítulo 1 corre el riesgo de agotar la tensión romántica antes de que la historia la haya construido del todo.

Calificación inicial: 7

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